¿Premenstrual y creativa? ¡Pues claro! ¿Cuándo si no?

Voy a mil por hora y sé que he de parar en algún momento. Mil ideas borbotean en mí y es que cuando una tiene el armario de los fantasmas en orden (cierto orden y en su propio orden) la fase premenstrual se muestra como la más creativa del ciclo. Es la fase en la que estoy más sensible y por ello más receptiva. Con lo que las ideas más intuitivas, las más sabrosas y disparatadas se agolpan en mis manos, mi frente, mis labios y piden nacer. Nunca pensé que podría vivir esta fase de tal modo. Es cierto que como os he ido explicando en otras entradas como ésta, la fase premenstrual esconde misterios negados por la cultura patriarcal que hemos de conocerlos íntimamente, primero, para después sacarlos a la luz. Esta fase de sombras, este otoño del ciclo, necesita de mimos y libre albedrío para ser en plenitud. Cuando nos damos permiso para que esto ocurra, la creatividad mana a chorros. Por ello para las artistas y emprendedoras (en realidad para todas) ésta es la fase en la que matamos lo que ya no nos sirve y parimos las semillas de lo que está por llegar. Es decir, que aquí es cuando hacemos limpieza, a fondo, del armario y dejamos que entre aquello que nos va a llenar y con ello va a llenar el mundo, nuestro mundo días más tarde.

Estos días yo escucho mucha música. Estos días me dedico a escribir sin estructura. Escribo fluyendo. Escucho dejándome hacer. Veo muchas películas. Digamos que nutro a mi Erika Creativa (para crear he de estar llena de arte) por lo que me compro rotuladores que pueden pintar en los espejos y me alegro la tarde decorando con frases sabrosas mi reflejo porque ¿Sabéis qué? Antes en esta fase me sentía fea, gorda, estúpida y con ello rabiosa ¡Ahora ya no! Ahora es todo lo contrario. La rabia aumentaba si me obligaba a entrar en los vaqueros ceñidos de otras semanas (nuestro cuerpo se redondea mas en esta fase) o si me obligaba a cenar con un montón de conocidxs desconocidxs o si debía entrar a un centro comercial (que los detesto ya de por sí). Así que lejos de aumentar mi rabiosa rabia (que os diré que puede llegar a ser gigante) me paré. Empecé a hacer lo que me apetecía pese a que una vocecilla a lo Srta. Rottenmeier me hablase de lo vaga que era o lo torpe que estaba. Así que comencé a ponerme ropa preciosa y cómoda, a pasear por las callejuelas de mi pueblo, a quedarme en casa viendo pelis con una mantita, a llorar cuando me venía en gana (cada 10 minutos aproximadamente), a gritar cuando algo me molestaba y poco a poco la rabia (que es el mágico detonante que nos alerta de que hemos de cambiar) dio paso a un estado de creatividad gigante. En tal grado que ahora espero a que llegue esta semana para escribir artículos como éstos, párrafos de mi novela, ideas sobre este Camino, letras de canciones y todo lo que tiene que ver con mi faceta más creativa (que es montruosamente grande). 

 

máh bonita que ná dice mi espejo

Sí, es cierto que a un día o dos de mi menstruación mi energía de mujer sol oscura va bajando para cambiar a una energía de mujer luna, de mujer que contempla y descansa en este comienzo de vida- ciclo. Ahora estoy en ese momento con lo que me invito a bajar revoluciones. Esto es posible porque he aprendido a agendar en cíclico no en el lineal gregoriano taaaaaaaaaan patriarcal. Esto es que para mí los domingos son otros días, no son el día del Señor sino el día de la Señora (es decir yo). Como emprendedora esto ha supuesto un antes y un después en mi hacer desde el cuerpo de mujer. Pero de esto os hablaré en el boletín, especial para emprendedoras, y en la conferencia de este mes. Ahora me despido, relajada, sabiendo que se acerca el tiempo de hibernar y habiendo mandando a la culpa de paseo.

 

 

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