Ella se queda porque yo sigo

Estoy temblando. 

No acierto con las teclas.

Mi abuela, en estos momentos, está en estado muy grave.

Yo estoy lejos. En estado catatónico.

Escribo. No dejo de trabajar. Tengo miedo a que si paro el teléfono vuelva a sonar y mi madre termine de romper este fino hilo con las palabras que llevo temiendo toda una vida.

Ayer, por la noche, le escribí esto:

CATARRÖS, VENTOLERÄS Y OTROS CUENTOS DE TERROR

Un día será el día

cualquiera de éstos será

y yo, mientras, como una hormiga

atesoro los minutos para descontar-

los de tus futuras manos frí-

as.

Cada año nuevo trae el terror

acurrucado en su seno

en éste, duerme el miedo

entre el 1 y el 3, como una ser-

piente de cascabel sigilosa

Hoy estás ingresada por un catarro

así celebras tú el año nuevo

y yo

yo, tiemblo

porque de entre las horas que junto,

sumo y guardo bajo la alfombra,

se me ha podido escapar algún minuto

y quizás, este cabrón

sea el que nos traicione.

Abuela, tú ocúpate de respirar

que yo me ocupo de que el tiem-

po no nos haga saltar por los aires.

.

ti-c

tä-k

.

 

Como siempre creí que escribiendo ahuyentaría a la muerte. Espero seguir dándole miedo o pena con este incesante tecleo.

Lo comparto porque hay algo en mí que me dice que si hay muchas almas pensando en mi abuela, entre todas, la salvaremos. Como si fuésemos superheroínas de cómic con increíbles poderes que achican kilómetros.

Tengo miedo. No quiero dejar de escribir. No quiero. No puedo. 

Detesto el silencio entre líneas. 

Sé que por mucho que yo haga no tengo el control y eso me está comiendo por dentro.

Debería parar pero si paro, la abuela parará. Mientras si escribo, mi tecleo le hará de corazón, de aire y de motor. Mis palabras la alimentan y la mantienen atada a mi muñeca.

Mi madre me dice que vuele ya. Que vaya ya. Hace 15 minutos me decía que esperase. Miro aviones, busco posibilidades y es inasequible. Encontraremos la forma. 

Si paro…y si paro ¿y se va?

Me quedo quieta. No pasa nada. Nada que yo pueda ver. Y si es cierto que este 2013 es el año al que siempre temí…

Paro. He de parar.

Cuando suba esta entrada, seguiré escribiendo en el cuaderno o en otro lugar, para así mantener con vida a la abuela. Para que no me deje ahora que por fin comencé a comprender que era ella a quién yo buscaba…

De Mamá libro

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