Estado de sitio

Risotto de caja let’s bo!, de los que vienen casi hechos que están buenísimos: haciendo chup- chup en la sartén

Maleta turquesa llena de porsiácas y materiales de taller: esperando en la puerta

Billetes de Renfe Promo+ dirección a Valencia: impresos y guardados en hojita de plástico transparente que los guarece de posibles manchurrones del bolso lleno de guarrerías

Blog: actualizando…

Sí, estoy actualizando que tengo unas ganas locas de sentarme aquí a contaros las más de mil trescientas cincuenta y seis cosas que se me pasan por la cabeza al cabo del  día pero que entre tanto crear y tantas fechas límite, no puedo. Y no escribo esto excusándome como cada vez que escribo (que ya esto es el muro de las lamentaciones) sino expresando mi deseo de darme un tiempo para explayarme y rebozarme a gusto en mis preguntas compartidas y en mis locuras varias. 

También sueño con estar con mis amigas, esas mujeres tan pacientes que aun viviendo a 20 kilómetros de mi casa veo 1 vez cada 2 meses. Fantaseo con responder a emails de mujeres que estimo mucho y que por ello dejo en la bandeja esperando el mejor momento para responder cómo nos merecemos las dos: tranquilas, reposando. 

Estoy a un día de la regla y he conseguido darme ni que sea 2 horas al día para parar y me he ordenado priorizar, así que parece que del todo, me libro un poco. Pero sólo un poco. Y porque mantengo un compromiso con vosotras y mi trabajo, que es posible que me hubiera escaqueado también. Salgo tan poco de mic asa que cuando lo hago, las primeras horas, parezco una tipa huraña con gesto raro, como aquella que va oliendo a calcetines sudados todo el rato. Al de un rato se me pasa porque me tomo una birra y después de ahí me desmeleno. Como me decía el otro día mi hermano (simbólico, que real no tengo): Estás un poco catre, verdad?. Sí. Un poco no. Mucho. No quiero parar aunque sea lo que más deseo porque cuando lo hago, aparece ante mí una tremenda nube negra, cargada de recuerdos y tempestades que aún no caben en mi cuerpo. Me cuesta horrores dormirme y cuando lo hago mi mente se pierde en pasadizos y cuerpos ausentes. Me despierto atontada y no logro madrugar. Las horas se me echan encima como un leoncete tonto, y yo trato de hacer, de imponerme. Pero os diré, que entre tanto torbellino me siento más yo que nunca ¿Os ha pasado alguna vez? Es una sensación de estar rota pero, a la vez realmente compuesta, con la cabeza y las extremidades en su lugar. Es curioso y duele, pero tiene un puntito dulce, agradable. 

Os cuento esto porque si no lo hago huyo del blog. No me gusta escribir sobre temas más sesudos si antes no explico en qué situación estoy, sobretodo si ésta es tan nueva para mí. Esto se parece un poco a el mes antes de los exámenes de la universidad pero con un toque más serio, intenso y con una angustia cierta. Escribiendo esto no busco que me deis ánimos, aunque me resulta muy tierno cuando lo hacéis, sino contar algo que es importante para mí y que especifica cómo estoy. Para que sepáis por dónde cogerme y lo que os encontraréis si venís a los talleres o escribís a mi email. No me gusta hacer el papelón de mujer súper empoderada ni movidas de ese tipo que tan enfermita me ponen. En estos meses estoy siendo un bicho cafre y es bonito, también, sentir así. Pica y jode, pero tiene su puntillo.

Y para mejorar la redacción del día de hoy, comparto con vosotras un clip que me ha pasado Amparo de The Manzelles un trío de mujeres de Barcelona que me ha pintado una sonrisota enorme. Además de recordar que tengo pendiente quedar con Amparo y que aunque soy más difícil de ver que un unicornio, mis amigas siempre están ahí.

Mensaje a mis amigas: ¡Chicas, no sé cómo tenéis tanta paciencia conmigo!

http://www.youtube.com/watch?v=NxOF9E2ePqo

Día 26: fase premenstrual

Pic: lo tomé del muro de Sara Fratini

 

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