Me llamó una mujer importante

Compagino mi trabajo con el de aprendiz de novelista. Com-pagino. Acompaño a las páginas trabándome una tras otra. A trompicones. A primeros de año me escribió una mujer. Era editora. Dijo. De una de las grandes. Comprendí. 

Y fui Yo. Completa, diligente y estúpidamente yo. I griega o. Me tembló la memoria y acabé por dejar de jugar. 

¿No les pasa (hoy les trataré de usted que estoy leyendo a autorxs hispanoamericanxs y me dejan el cerebro y los dedos llenos de ustedes informales) que a veces, alguna que otra, erran en el flirteo de la vida? Sí, esos momentos en los que hay un tira-afloja-vuelveatirar-aflojadenuevo mutuo. ¿De ésos en los que una hace que pierde pero está ganando y saca plumas y la otra el plumón y así hasta que una (esta vez yo) claudica porque es una torpe en estos jueguitos y acaba rindiéndose e incluso invadiendo con un torrente de intimidad que intimida? Sí. Me pasa. No muy a menudo porque este proyecto se basa en el destape, pero, en otras facetas de mi vida ocurre porque no saben que me destapo. Bueno, miento.

Yo no me destapo. Yo ando desnuda. En pelotas. Emocionalmente hablando soy translúcida. Pelín opaca allá donde ni yo comprendo pero por lo demás: Cero secretos. Lo dicho. Intimidé (intuyo) a la mujer que me escribió un email desde una editorial burbujeante. 

No hubo respuesta.

DA igual. Da. Igual. Es decir que algo me da. ¿Igual? Pues no sé bien. La cosa es que me puse las pilas. Me dijo que la enviase algo. A l g o. En blanco. Toda una vida escribiendo para acabar diciendo que no tenía ni 2 hojas. M i e r d a. Le mentí sin querer, sin pensar, sin toser. No recordaba que tengo folios y que tengo píxeles rellenos de palabras. Pero nada. n a d a. 

Desde aquel día me he puesto las pilas. Literal. He abierto el pequeño y rectangular boquete que hay en mi espalda, a la altura de mis omóplatos, y me he sacado el par de baterías oxidadas que cargaba desde hace años. He comenzado a hacer caso a Lolita Bosch, mi profe de novela. No la ignoraba. No. Nunca. Sólo temía que me acabara llevando a escribirdeverdad. La editoraintimidadadpormiverdad y mi profemagadenovela me han enchufado de nuevo.

Estoy ON.

Eso sí. Sólo funciono cuando mi óvulo muere en mi bolsita de canguro. Premenstrual. Sólo así. No antes. Antes es inviable. Mi cerebro es chucuchuchuchú. Sólo intelecto. Máquina de vapor y bobinas. 

Esto quería decirles. Que estoy volviendo a la literatura. Nunca me fui. Vivo en ella. Pero ahora le dedico espacio-tiempo-volumen. Si no, me moriré. Muertetotalsilenciosa. 

De mayor seré escritora. 

¡Qué maja la niña Erika! 

Eso dice mi aita. Eso no le disgusta a ama. Le escribí un poema a Luis del Olmo. Lo leyó en su radio. Todos quedaron sorprendidos. Nunca gané concursos. Qué asco-miedo me daban. Me dan. Sí. Escritora. De cuentos. Poemas. Pero mejor novelas que son más largas. No. Eso. Igual siendo ya mayor.

Día 17: a punto de premenstruar

Pic de  Desingspiration

 

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