Descubrimientos a través de Mithu M. Sanyal: La vulva- corazón

Una semana. Llevo una semana con el libro-tesis “Vulva. La revelación del sexo invisible” de Mitsu M Sanyal entre mis manos y he de decir que hacía meses que no devoraba tan alegremente un libro. Aviso que soy una ratona de biblioteca y que pocos libros me levantan tal tremendas pasiones. Es un libro IMPRESCINDIBLE si eres mujer y también si eres hombre. Por las noches cuando leo algún párrafo a mi pareja, veo en su cara sorpresa y disgusto… creo que si leyera todo el libro se sentiría triste y avergonzado por lo que los hombres (muchos de ellos) hicieron y hacen en acciones diarias y extraordinarias de su día a día en relación a la mujer. Ayer hablábamos sobre esto y él asentía con dolor.

PERO

no vengo a escribir sobre esto. No hoy. Hoy… vengo a hablar de mi libro!

 Voy a compartir con vosotras una perla esclarecedora, de esas que una se guarda bien en el bolsillo después de habérsela mostrado a todo el mundo porque son historias, datos que hemos de recordar y no dejar caer en el olvido (ocultación) otra vez. Hoy comparto con vosotras este pedacito:

“Al recordar su iniciación en el movimiento feminista, Gloria Steinem escribió:

Esos priemros años de los descubrimientos están representado para mí por los recuerdos sensoriales, como por ejemplo mi visita a la Women House (casa de mujeres) de Judy Chicago en Los ángeles, donde cada habitación había sido diseñada por una artista diferente, y donde descubrí por primera vez símbolos femeninos en mi propia cultura. (Por ejemplo, la forma que llamamos corazón- que en su simetría se parece mucho más a la vulva que al órgano asimétrico cuyo nombre lleva- es probablemente un símbolo remanenete del genital femenino. Siglos de dominación masculina lo han despojado de su poder y reducido al romanticismo)

El corazón, que en las representaciones marianas de la Edad Media devolvía a María su genital- desvinculado de su función- e incluso fue adorado directamente a partir de 1170, fue considerado una obscenidad hasta finales del siglo XIX. Así, la bailarina de cancán Louise Weber, más conocida como La Goulue de las pinturas de Henri Toulouse-Lautrec, llevaba un corazón rojo bordado en su ropa interior negra, que descubría cada vez que lanzaba sus piernas al arrojando a los espectadores a un éxtasis erótico. La censura lo intentó todo para prohibir no el arrojar la pierna al aire, sino aquel corazón obsceno, e insirió en que la ropa interior fuera totalmente negra. La imagen ampliamente difundida del corazón atravesado por una flecha no aludía originalmente al primer enamoramiento sino al coito”

y… hasta aquí puedo leer.

Día 23: fase pre menstrual

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