We can do it!

Ayer (también hoy) circulaba por nuestros perfiles de Facebook la siguiente foto:

 

Me gustó muchísimo la imagen actualizada del “we can do it”. Me erizó de pies a cabeza pasando por el ombligo y anidándose en mi útero. En menos de 5 minutos estaba escribiendo a Andrea (la mujer de la foto) agradeciéndola la imagen y pidiéndola permiso para compartirla hoy aquí. Ella se mostró muy emocionada por las visitas a su blog (precioso) y ayer escribió en relación a esta foto en esta entrada de su blog (está en inglés).

Lo que me gusta y conmueve de la foto es la aparición del bebé mamando en el regazo de una mujer fuerte, alegre y poderosa. Además de una mujer bella, que sabe de su fortaleza porque conoce muy bien su vulnerabilidad (nos lo cuenta en su post). Son muchos años los que he tenido más de un encontronazo con alguna amiga y compañera por sentirme y saberme feminista y apoyar la maternidad. Para mí la maternidad es un acto de rebeldía en estos tiempos y la maternidad sentida desde el cuerpo a cuerpo es, a mi sentir y al de muchas mujeres, lo más re-evolucionario que hay. Creo que es muy importante dar a la maternidad el lugar que tiene, no sólo como hijas (fundamental, a mi sentir) sino también como mujeres que vivimos y tejemos con otras mujeres. Por supuesto que ser madre no es el fin de la mujer, ni se es más maravillosa cuando una materna -Esto me chirría mucho pues somos bastantes las mujeres con poderío que hemos dicho que no (momentánea o eternamente) a la maternidad sin perder ni un ápice de sentido ni deseo de nuestro cuerpo de mujer- La cuestión aquí, para mí, es ver en la maternidad otro ciclo sexual más de la mujer y apoyarla en su acción de gestar, parir y criar a una mujer/ un hombre  (bebé) más en nuestra comunidad. 

Yo he pasado y paso momentos de una potencia brutal con mujeres- madres. Me sorprenden sus capacidades y sus instintos. Me inspiran. Nos inspiramos. Es imprescindible que nos demos espacios con mujeres- madre, mujeres-rebeldes, mujeres-cíclicas, mujeres-pájaro para re-evolucionar desde la risa, el llanto, los flujos, las hormonas y los sudores. El cuerpo a cuerpo con una mujer-madre-salvaje es un encuentro que conmueve y mueve montañas.

Por todas ellas y por nosotras

WE CAN DO IT!

Día 17: caminando entre dos aguas

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