Aventuras de una coñoescritora

Una se baja las bragas y se pone delante del teclado. Una empieza a escribir. Una grita y borra. Una no puede seguir. Una está cansada de escribir. Porque cuando una escribe desde el coño, es el coño quien manda y si señor coño está hasta el coño, pues no hay escritura que valga. Hacer lo que a una le sale del coño es un deporte de riesgo. Llevo 6 años viviendo tremendas aventuras gracias a que me propuse vivir de lo que mi coño crease. A veces sospecho que soy un coño con patas.

Nacer con coño es harto complicado y no porque Coño sea dificíl de cuidar y atender, sino porque nadie lo valora por quién es. Coño representa a los cuerpos vulnerables y nadie quiere ser vulnerable. En cambio, Coño es lo más fuerte que he visto en mi vida. Es capaz de hacer cosas que nadie más puede. Mi Coño es irreverente y su dedicación es la de escribir. Me he pasado una buena parte de mi vida queriendo escribir desde la cabeza pero no puedo, enfermo y sobretodo, no tengo nada valioso que aportar. Cuando escribo desde mi coco lo que sale es manido, usado, carne de cañón de Medium etiqueta lifestyle. En cambio cuando Coño se apropia del teclado, soy una voz real. Una voz que merece ser escuchada y sobretodo una voz que no busca unos ojos sino una voz que busca otros coños con los que hablar y compartir.

Pero hay días, como hoy, en los que Coño no quiere decir nada. El silencio es fundamental para poder vestirse de verbo y sustantivo. Yo le digo: Coño, tenemos un compromiso. Coño, despierta, di algo, saluda al público. Pero Coño me escupe a la cara: déjame en paz, explotadora. ¡Oh, no!¿Estaré explotando a Coño? Como una de esas madres con hijas prodigiosas, ¿le estaré torturando cual mono de feria? ¿Por qué cuando descubrimos que algo funciona lo exprimimos hasta dejarlo seco? Coño está harto. Si Coño ya no me habla, ¿qué coño hago con mi vida? Yo vivo del coño. Me dedico al coño y a lo que sale de éste, literal y simbólicamente hablando: Ciclo menstrual como medida del mundo y Coño como baluarte. Si se me agotan los recursos, ¿cómo podré decirme? ¿Qué coño te cuento hoy?

Quizás esto, que muchas veces no tengo nada que decir. Que es agotador decirte continuamente. Que me gustaría que alguien ocupase el espacio que se me concede para escribir, para que otro coño se lance y se escriba. Necesitamos más voces de Coño. Es común replicarme con un: Erika, yo no escribo como tú. ¡Pues, claro que no! Menos mal. La cosa es saber que cada coño cuenta y que cada una de sus voces es indispensable para esta revolución. Me agoto de leer falotextos. Están por todas partes y lo peor es que muchos de ellos los escribimos nosotras, las coñoportadoras. Textos que aspiran a la universalidad, palabras que repelen el cuerpo, párrafos que se construyen con la escoba gramatical bien metida en el culo. Los odio. Me saturan. No me dicen, no me nombran y sobretodo me obligan a callarme, a sentirme inadeacuada. Mi coño dice cosas que ni yo quiero saber.

Lleva tantos años en silencio que vomita desde las entrañas sin que le importe una mierda lo que piensen los demás. Cuando una se expresa desde su coño, todo lo demás no importa. Una ya sabe que lo que hace no va a ninguna parte. Cuando no hay nada que perder, ¡hay tanto por ganar!.
Hoy coño no tenía nada sexudo que decir. La coñoescritura funciona así. A veces se desborda, a veces se oculta y calla, para abrirse majestuosa cuando menos lo esperas. Una cosa es cierta: Coño es un terror para el sistema productivo. Hacer lo que te sale del coño es la mejor arma de destrucción masiva. Así estamos hoy, sin saber que coño decirte. Pero, dime, ¿a quién coño le importa?
Escrito en fase preovulatoria

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Texto original del publicado en la columna de Directa.cat: Conyescriptora

*Coñoescritura: Concepto creado por mi coño  y yo para hablar de una forma de escritura orgánica, corporal que nace del coño cíclico-cambiante. Proceso creativo en el que la coñoescritora se saca el falo del culo para escribir, por fin, desde su cuerpo y no a pesar ni por encima de éste.

En Soy1Soy4 este mes hemos estado acercándonos a la Coñoescritura. Son tremendos los escritos que han nacido de tal exorcismo.

En Abril abriremos plazas. Si quieres hacerte con una, suscríbete a la lista.

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