¡Demasiada gente en este cuerpo!

De todas las que soy, hay una- PreO (preovulatoria)- que opina que somos demasiadas. Ella es la que no soporta los saltitos de alegría de la Ovulatoria ni la parsimonia de la Menstrual. Con la Sra. Premen no se lleva tan mal, pero le agota cuando se vuelve tan… ceniza (esto lo ha escrito PreO).

Ni balleno, ni cuerpo-globo,

‘ni hostias en vinagre’ (me pide que escriba justo esto).
No soporta ni la lentitud, ni las lágrimas, ni ser vulnerable. Se escama cuando alguien comparte sus sentimientos. Es alérgica a los océanos emocionales. Sean rosas, azules o negros pez. Ella (me corrige. Me dice que prefiere que le nombre mejor como Elle porque detesta el traje de mujer y el de hombre le da asco) Elle solo corre. Corre hacia delante. Sin mirar. Sin llorar. Sin preguntar. Huye. Hacia delante. Huye-hacia-delante. Como las ratas. Rata. Elle es una rata.

Araña.

(Elle escucha en bucle esta canción)

No mires atrás. No pidas permiso. No pidas perdón. Eso no tiene base contrastada. Investiga más. Nos faltan datos. Que les jodan. El mundo es mío. El mundo. Me como el mundo. Escupo sus pedazos. El mundo no es suficiente para mí-nosotras. Jo-der, somos demasiadas. ¿Por qué tengo que sentir? Pide otra birra. Me piro de aquí. Yo no siento. No siento. Nada. Sube el volumen. Más. MÁS.Tú no eres débil. Ellos son mierda. Débiles mentales. Buenistas. Más datos que lo demuestren. Refuta con argumentos. A la mierda el Twitter. Choose LIFE. JAJAJA. Choose l.i.f.e.

Vale, sí, también.

Estradiol y testosterona derrapando por mis venas pero soy algo más que hormonas. ¿En serio? ¿Soy algo más que mi química en movimiento? No, nada ni nadie es más que química representando diferentes papeles en esta función a la que algunos llaman- Oh- Vida.

Podemos decir que soy mi historia y la historia de mi familia y la historia de mi entorno y la historia del género con el que he aceptado vestirme y la historia del lugar donde me crié y la historia que me cuento para dormir sin temblar y, por supuesto, la historia que represento en el circo de las redes sociales PERO en todas esas historias soy química. Química-pensamiento y química-sentimiento y química-creencia y química-opinión y química-química-química tejiendo con el mundo un código que nadie nos enseña a leer-escribir.

Así que cuando, PreO, me dice que es elle es algo más que química, ambas nos quedamos serias para, segundos más tarde, romper a reir. No, querida mortal, no eres más que química. Nada lo es. Eso sí, eres una elaboradísima química con patas capaz de reproducir y/o generar ficciones-realidad maravillosas e infames a la vez. Química en interacción constante con el entorno capaz de alterar…su propia química 😉

Nadie me determina.

Nadie me dice cómo sentir. Nadie me marca los límites de lo que siento. Nada ni nadie. Soy más que mi cuerpo.

Elle insite. Elle, que es la intelectual de mi cuerpo, sabe la respuesta antes de que lance la queja. Todas las criaturas, y también cosas, somos finitas, limitadas por nuestro envase y contenido. Las creencias del judeocristianismo y las de la Ilustración nos hicieron creer que somos similares a Dios o similares a la Razón y por ello ilimitadas, incontenibles y con capacidad para hacer todo lo que queramos porque somos la pera limonera.

ERROR 404. Ups, nos he incluido a las personas menstruantes y es un fallo tremendo, porque estos atributos son solo de los cuerpos con pilila que se visten con su traje de hombre. Nosotras, pobres, siempre hemos sido cuerpo y química. Nosotras, para asimilarnos a su engaño de bulto, hemos negado la realidad (para conseguir sus derechos hemos de mantener la mentira viva) Porque aquí… todes iguales. Todas hemos de asimilarnos al amo (cuerpo dominante) nos cueste la salud, la alegría e incluso la vida.

PreO, somos cuerpo.

TodOs, TodEs, TodAs somos CUERPO. Y somos limitados y somos química y tenemos menos poder de tomar cambiar nuestros hábitos de lo que nos han contado, estamos más condicionados de lo que nos gustaría PERO saber esto abre puertas reales por las que dinamitar el mundo. Mantenernos en el otro lado es seguir dándonos de leches contra la pared (como los míticos Sims).

Que no te engañen más:

Eres una tremendidad de cuerpo finito que puede generar tsunamis sin necesidad de aspirar a ser un dios barbudo perdonavidas.

ACHTUNG BABY: Nuestra química no es, per se, ni masculina ni femenina. La lectura que se ha hecho de ella tiene que ver con el género y con los atributos culturales que han establecido para los diferentes cócteles hormonales por los que transitamos a lo largo de nuestra vida. La feminidad y masculinidad residen en la cultura, no en los cuerpos ni en su química. Cuando te hablo de que eres cuerpo y química va implícita la idea de que eres más allá de los trajes sociales de género. Por supuesto puedes alterar tu química para ser el cuerpo que sientes y no tienes (caso de personas trans). El tema es que alteremos o no nuestra química, somos moléculas en movimiento, hormonas correteando y danzando por nuestras carnes. Carnes limitadas, carnes mortales. Nada de dioses ni máquinas. (Si te interesa este tema, lee sin falta Beyond the natural body, an archeology of sex hormones de Nelly Oudshoorn)

La pipa de la paz.

Cuando PreO acepta que es más que Elle, la jefaza que se mastica al mundo y a sus inútiles habitantes, se le ocurren tiernas maneras de cuidado para todas las demás (que también es -soy).

Una de ellas es escribir notas. Elle deja notas a las mutantes que están por llegar. Su mesa del estudio la tiene llena de servilletas, pegatinas y post-its con frases más-menos largas.

‘Echa el freno con las movidas de la gente’ le advierte a la Ovulatoria.

‘No te achantes. El mundo no te va a comer. Te prometo que esto pasará. Antes te los comes tú’ le recuerda a la Premen.

‘No te agobies por descansar, ¡aprovecha! así luego ya llego yo con la fuerza de Hulka’ le escribe, en la agenda, a la Menstrual.

Las estrategias de autocuidado no necesitan ser muy emperifolladas para ser efectivas. Aprender cómo eres de verdad (no como nos cuentan) y atreverte a jugar contigo para ver cuáles son las mejores maneras de proveerte de lo que necesitas son básicos para estar a gusto (o lo menos incómoda posible) en ese cuerpazo limitado y finito que eres.

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Este verano nos leeremos una vez al mes. El viernes que viene tenemos cita, ¿te la vas a perder?

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