La República de Micoño

Creo que se me nota. Y aunque me moleste me parece que es justo. Cuando he de trabajar sin ganas, se me nota y ¿por qué trabajas sin ganas? Ostras pues porque vivo en este sistema, no me he escapado de esta pecera estrecha y me he ido al mar a nadar a aleta suelta. Si lo pienso-siento mejor, seguro que en el gran océano yo moriría. Yo y toda pececilla de vecino, porque es nuestro deber el imaginar y trabajar por crear ficciones más tiernas (Beatriz Preciado me va a escribir para llamarme ‘fatiguitas’ por repetir tanto su frase) y con ellas peceras más amplias y más suaves, e incluso soñar mares inmensos; pero no nos engañemos, no duraríamos ni 5 minutos en el vasto mar, porque somos hijas de nuestra madre y de nuestra cultura (pecera). Así que aceptando esto (cuesta más de una llorera y rabieta) me pongo a trabajar y me frustro. Porque no me sale nada, nada que mi cerebro entienda que merezca la pena. Vamos algo que os sirva, que sea útil que podáis añadir a favoritos y releerlo mil veces. Y es que el utilitarismo nos ha hecho mucho daño, al menos a mí. Porque cuanto más trato de exprimirme la quijotera menos consigo. Me repito que vivo de mi creatividad y cuanto más me lo digo más me cuesta vivir. Mierda.

En estos días inciertos (gracias Celtas Cortos por la entradilla) me siento atrapada en mis emociones. Ahora estoy en plena fase ovulatoria rezando por estar embarazada y haciendo lo propio para ver si, esta vez, es La Vez. Tengo cero ganas de escribir sobre cosas sexudas ni cosas interesantes ni cosas útiles. Tengo ganas de escribir, eso sí (que ya es mucho) y hacerlo por placer ¿Cuántas veces retorcemos el placer para que nos dé fruto? Hemos aprendido, como pececillas de esta peceeeera (qué jartible que soy) a estrujar y a monetizar aquello que nos gusta. Detesto esto. Hoy me molesta más que nunca. Yo me dedico a generar espacios para que cada una aprenda a hacer lo que le salga del coño (voy a poner esto en mis credenciales) pero claro cuando voy yo a hacerlo, me atasco, porque ¡canastos! (estoy por la preservación de las exclamaciones cursis) puede que eso no me dé de comer. Porque yo vivo de esto. Madre qué pescadilla-que-se-muerde-la-cola más absurda. Pero es lo que hay.

Es lo que hay.

Odio esta frase. Alex me la dice mil veces. Me clava la pupila y me dice: Peke, es lo que hay.

Que le den (a Alex no) a la frasecita de marras. Que no, que no es lo que hay. Que hay más. Que parece que nos quedamos nadando en círculos como si no hubiera otras maneras de vivir en esta pecera. Que sí que las hay. ¡Mirad! yo lo hago (ahora es cuando me tienes que imaginar siendo una pececilla haciendo piruetas ¿Lo tienes? Venga cierra los ojos ¿Me ves? Ahoooooora)

En serio, hay maneras de salirse por la tangente. Yo iba a escribir sobre las navidades y la invisibilización de las mujeres como verdaderas artñifices de “estas entrañables fechas”. Iba a hablar de los cuidados y del proyecto de las Mujeres Imperfectas. Pero a la quinta frase me he aburrido de mí ¡Cáspitas! (mola la cursilería ¿eh?) qué manía tengo de hacer cosas útiles. ¡Qué ascazo me doy! Tan perfecta, tan ordenada, tan sabia, tan puturrú, tan patarrá ¡Qué coño Erika, sé tú! Que a éstas vas a parecer una gururesa. Pues eso, que paso. Que hoy no quiero ser útil, hoy dedico mi jornada laboral a disfrutar. Porque de eso va lo mío ¿no? Es increíble cómo una comienza trabajando en esto del placer y cómo acaba por hacerlo como una burócrata. Nos hace falta más canallismo, más despelote, más práctica del derrame y del ponernos patas arriba (y patas abajo y patas a-los-laos). A mí al menos, que de tan mustia que me pongo me van a salir hongos. Hoy mi Ovulatoria está revolviéndome las pecas y casi no la dejo, casi le endiño las gafas y le pongo a taquigrafiar como buena señorita. Puaj. Hoy NO.

Estoy a todo volumen con una lista de estas chulas del Spotify (ésta) y estoy alucinanado pepinillos (esta frase nunca me ha convencido pero tiene su punto), es increíble esto de que existan personas totalmente desconocidas que hagan listas de música que tú misma harías o has hecho. Es como una reencarnación musical (esto es una cosa mía, quizás debo dejar de tomar café porque se me va el coquito), pero en serio me deja desencajada. Y esto me hace sentir que no estoy tan sola en la pecera, ni soy una pececilla tan extraña. Hay más bitxines como yo, está claro porque si no, ¡no existirían estas listas!

No os lo niego tengo un subidón estrogeno-progesteronil que no me lo aguanto ni yo y mooooooooooooola. Que igual me leéis en vuestra premenstrual y os pensáis que hoy ha venido uno de los 3 camellos de los reyes a hacerme una visita. Pues nop, todo esto es natural. Química propia. Que al haber estado enferma había perdido este gustirrinín, este derramarme, el placer de descoñarme por casa yo sola, viendo videos de gatitos y poniendo a todo volumen música de la buena. Pues eso, la vida en esta pecera es 4 días y 500 noches y no puede ser que no dediquemos al menos uno de ellos a hacer literalmente lo que nos sale del coño. Que sí, que tenemos mil excusas porque a Lord Patriarcado le va de fenómenos que siempre vayamos tan serias, tan rabiosas, tan ordenadas, tan cansadas… pues ¡ea! hoy no, hoy no voy a colaborar con este rictus de momia autómata. Nanai.

(Un momento. Ahora sigo. Estoy bailando con La Mala Rodríguez)

Ya he vuelto. Espera que respire. Auf.

¡Lista!

Lo dicho, capricho (aita siempre decía esta frase cuando era pequeñaja) que hagas, cuando te apetezca, (que no es plan de que sea hoy porque igual hoy no te va bien o lo que sea) lo que te apetezca, de verdad, el mundo no se va a romper ni  caer. Y esto sí que es revolucionarse. Ya sabéis que mis revoluciones tienen estrategias peculiares, como la de los mimos (una legión de unicornios peluchosos gobernarán el mundo). Un día de hacer lo que nos salga del jopo: ésta es mi propuesta para presidenta de la República de Micoño (¡qué bonita isla!) quizás, así, día a día vayamos ocupando el calendario. Que eso de esperar al fin de semana a hacer lo que una desea es una esclavitud. Que sí, que vale, que la pecera ésta es así pero que hay brechas por las que se cuela el agua, por las que si nadamos lo suficiente podremos salir y fiuuuuuuum, plof nadar, ni que sea, por 5 minutos en el Gran Mar. Merecerá la pena vivir por ello y también morir. Morir jartita y con una sonrisa de oreja a oreja. Éste es mi gran propósito en la vida ¿y el tuyo?

WAIT.

Que sepas que me he currado 2 packs navideños que quitan el sentío: Pack #Redwalker para las que quieren tener todito todo de esta loca menstruante y el Pack #AmigaTeQuieroUnaJartá para las que saben que compartir es amar. Están hechos con amor del güeño (¿Cúal si no?) y si haces el pedido ya, te llegarán on time para Navidad. También hay envío Postal Express para las remolonas.

Ahora sí, vamos a hacer lo que nos salga del______  (Venga que sabes lo que va en este hueco)

Día 14: fase ovulatoria

La pic de perraca cantando es de Rafael Mantesso


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