Soy mujer y emprendedora ¿Qué hago con mis hormonas?

Emprender no es coser y cantar. Emprender es una palabra que se está quedando muy sobada, muy trasnochada. Emprender es más que apostar por tus sueños y hacerlos realidad. Emprender no es lo mismo desde un cuerpo de hombre que desde un cuerpo de mujer, ni desde un cuerpo social masculino- femenino- otrx. 

Yo soy una jovencita más (29 años es aún la flor de la vida) que decidió emprender. Más que empreder y más que decidir yo me vi obligada a crear un espacio en el que sentir que estaba aportando algo al mundo. Sí, suena a súperheroína pero es que comencé con esta creencia. Como cuento en la entrevista nada encorbatada de Jarana y Poligamia, yo enfermé como nunca antes me había ocurrido. Era incapaz de estar en la oficina e incapaz de salir de casa. Esta sensación no se ha pasado con el tiempo. Vale, es cierto que ya no me ocurre de manera patológica, pero soy incapaz de dedicarme durante mucho tiempo a algo que no me apasiona. Y cuando digo incapaz, no me refiero a que me aburro y demás, no. El tema es que me enfermo. Es lo único que me hace acabar en el hospital, pues por lo demás tengo una salud de hierro. Así que yo no decidí emprender. A mí no me quedó otro remedio que el de crear un espacio y una actividad con significado para mí, porque de lo contrario, moría como las hadas mueren cuando unx niñx dice que no cree en ellas.

Yo no tenía ni idea de lo que era emprender. Hace 5 años emprender no aparecía ni en la RAE. Se trataba de montarse algo y ver qué pasaba. Tu familia te miraba asustada, tus padres te recordaban el esfuerzo que hiciste en la universidad para ser alguien de provecho, conocidxs te sugerían estudiar oposiciones. Muy poquita gente te animaba sino más bien te decían, con la boca entreabierta: “Jum.. em.. qué valiente, ¿no?”.  En emprender nadie veía nada bueno. Sólo un puñado de locxs. Además estaba el temita de que como era mujer y además muy muy joven, nadie veía en mis primeros movimientos un camino hacia algún lugar. Muchxs pensaban, incluida yo, que estaba matando el tiempo hasta que decidiera dónde quería trabajar por cuenta ajena. Y no es un reproche de “malditxs, no creistéis en mí” porque la verdad es que yo tampoco lo hacía. Es más bien reconocer que, en este país (sí, creo firmemente que es cultural y socio-económico) es muy complicado crear una brecha disruptiva para poder crear algo con significado para ti y que llegue a tener sentido para lxs demás.

Más allá del análisis soci- político (en el que ni quiero entrar) crear este espacio desde el cuerpo (social y fisiológico) de mujer es aún más ¿complicado? sí. Cuando escribí el artículo del libro Emprendiendo en femenino pensé en lo difícil que es entrar en el mundo empresarial (no nos engañemos emprender es crear un negocio) siendo una mujer cíclica. Y no es que la traba sea tener un ciclo hormonal determinado, sino entrar en un mundo tan lineal como es el de los negocios. Yo no soy de las que piensan que nuestro ciclo es una traba para emprender, de hecho creo fervientemente que es un plus para crear algo potente, único y realmente diferenciador. Últimamente, en esta nueva ola de “emprender es lo más y además, es la clave para resolver todos tus problemas”, se comparten estudios que hablan de lo beneficioso que es descansar cada hora de trabajo, los beneficios del tiempo lúdico en la creatividad y los milagros que obran las jornadas de 4 horas frente a las de 8 o 10 horas habituales (en una persona que emprende estas jornadas suelen ser de 27 h sobre 24). Todos estos estudios están reconociendo, sin saberlo, que el ser humano en su vertiente más humana, que es la de la creatividad, funciona más y mejor cuando respeta sus ciclos, sus cambios. Las mujeres sabemos de ciclos mejor que nadie. Cierto es que lo que más sabemos es cómo ocultarlos y negarlos, porque hemos crecido en la cultura de “triunfaré como un hombre” o “mi regla no es ningún impedimento” (que por supuesto, no lo es). No quiero volver a explicar lo que agradezco a las feministas de los 70 por abrirnos las puertas de casa ni lo que las debo (que es muchísimo), pero sí que quiero señalar que muchas mujeres hemos decidido dar un paso más (que es lo que nos toca como hijas simbólicas) y volver al cuerpo desde un enfoque diferente. 

Nuestro ciclo menstrual es clave, bien como potencia o bien como obstáculo, a la hora de emprender. Para mí es una potencia pero hasta hace un tiempo fue una piedra en mis zapatos. Recuerdo anécdotas, como aquel día en el que tenía un encuentro con una técnica del ayuntamiento y estaba premenstrual. Mi cabeza no entendía nada de los números y propuestas que la buena mujer me hacía. Yo la miraba y asentía. Salí de allí angustiada, hecha un lío y con un mal sabor de boca brutal. Claro que dedicándome a la educación menstrual (así la he bautizado, para chula yo ¿eh?) esto lo tenía más claro, pero aún así me ha costado tiempo dar la vuelta a este hecho. Si no podía agendar una cita como ésta en mi fase ovulatoria e incluso preovulatoria (que es cuando estoy mas locuaz y persuasiva) asistía con mi premenstrualidad y le pedía, que me enviara los datos sesudos por email (así lo podía revisar paso a paso) y cuando nos encontrábamos podía hacerla propuestas realmente creativas, ya que la progesterona predispone al cerebro para momentos lúcidos, en lo que creatividad abstracta se refiere. 

Conocer nuestro ciclo menstrual es fundamental si no queremos quermarnos y tirar la toalla. Hay momentos muy duros. Momentos en los que te sientes una perra verde en medio de tanto input masculino. Cada una de nosotras tiene una idea concreta de éxito y ésta ha de ser el faro en nuestro camino. Hoy he visto una entrevista muy muy chula de Oye Deb, en la que la entrevistada, Ariadna Mateu, hace hincapié en esta clave. Creo que éste es un gran comienzo, el resignificar las palabras. Aprender a nombrar desde nuestro cuerpo, desde nuestro deseo. Para mí el éxito es:

  • hacer lo que me apasiona
  • compartirlo con todas las mujeres del mundo mundial
  • crear una brecha para posibilitar el cambio (sigo siendo una soñadora)
  • generar ingresos desde la creatividad, honestidad y honradez

y todo esto apoyándome en las diferentes mujeres que soy. Sabiendo que soy 1 y que también soy 4. Y que cada una de mis 4 mujeres suma en este increíble camino, que es mi camino rubí.

Día 17: fase ovulatoria

Pic: Gema Rubio para mi libro bonico

Más cositas:

Para las que no la hayais visto o para las que no estéis suscritas las conferencias on line, aquí tenéis esta videoconferencia sobre cómo planificar nuestros eventos y demás tareas de acuerdo a nuestro ciclo menstrual. Os prometo que va de fenómenos. Palabra.

Si eres una mujer emprendedora y quieres que tu ciclo menstrual sea tu apoyo y no tu piedra en el zapato (o tu guisante en la cama) puedes aprender de ti y de tu cuerpo serrano aquí.

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Conocerte es vivirte. Vivirte es amarte. Amarte es ser libre.

 

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