Hibernación creativa

Las palabras me molestan.

No sé cuántas líneas he escrito y he borrado en menos de un minuto.

Me siento atiborrada de palabras. No puedo contenerlas, se desbordan y me ahogan. Me empalagan. Me dejan llena de todo lo ajeno, me dejan vacía de mí.

Escribo esto para decir, para informar, para compartir, para que mi conciencia no me coma y reconcoma.

Estoy preñada de un proyecto nuevo y necesito espacio, oscuridad, intimidad, ternura. Ahora habito el vacío y necesito mi tiempo, si es que el tiempo propio existe.

Por ello no escribiré tanto en el blog. Ni compartiré tanto en FB ni Twitter.

Me voy hacia dentro, a mis tripas.

Para crear necesito atravesar los campos trillados de los debería, de los horarios, de las tareas a tiempo resueltas. Cuesta volver a este camino de lo incierto, del dejarse hacer, del ponerse a ello, del salirse de madre, de volver al cuerpo, de dejarse tocar por lo inesperado, de atender a lo efímero, de volcarse en lo nimio.

Escribo esto para pedir paciencia, para sentirme comprendida, para no añorar, para definir mis límites, para despedirme de la que fui antes de que esta idea me tomara.

Comienza aquí el viaje, dejando atrás el ruido y las palabras pegajosas. Me voy con lo básico: un puñado de oxígeno, una falda de tul, un portátil, lápices de colores, una libreta con gomilla rosa. Y nada más. Y nada menos.

Hoy comienza mi hibernación creativa.

Día  12: casi ovulatoria

Pic  Designspiration

 

 

 

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Conocerte es vivirte. Vivirte es amarte. Amarte es ser libre.

 

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