La Ovulatoria no puede ser tu consejera matrimonial

bueno, matrimonial … quiero decir Celestina o emparejadora o alcahueta, la cosa es que ella no es la mejor de nuestras 4 mujeres para decirnos con quién empezar una relación.

Ella se enamora hasta de una farola.

Vale, enamorarse no sé yo, pero encapricharse sí. Y es que aunque las hembras humanas (parezco Wild Frank) no tenemos celo y utilizamos el sexo como medio de comunicación, sí estamos más receptivas (al macho y la hembra, que el deseo se educa y domestica) para tener sexo con diestra y siniestro, durante nuestra ovulación.

No sólo desea a uno, sino a unxs cuantos más.

Su deseo no se orienta sólo a un hombre (o a una mujer) sino a varios (la monogamia es una creación cultural que nos hace, entre otras cosas, sentir culpables si nuestra ovulatoria desea a alguien más de con quien estamos emparejadas). Es un momento en el que estamos desatadas y ocurre que fijamos nuestros ojos chispeantes sobre tipos poco o nada recomendables. Que ¿Quiénes son?

¡Machos alfa! Noooooo

Machos ibéricos, machines de tómbola, hombres-hombres, de ésos que a una le hacen sentir ‘muy mujer’. Y es que ese ‘muy mujer’ da miedito, porque significa que uno ocupa su papel de macho dominante y la otra (nosotras) acata. Este tipo de relaciones son relaciones de poder tóxico (podría decir que en las relaciones no ha de haber poder pero esto sería hablar desde la utopía y no desde la realidad que nos atraviesa, con lo que permíteme que distinga entre poder y poder tóxico. Si quieres un día reflexionamos sobre esto, ¿te parece?). Podría engañarte y decirte que son buena gente, pero el típico hombretón que te clava la mirada en el culo y se cuela en tus bragas, para destrozarte el alma, no es trigo limpio y por muy bien que lo haga (en la cama o en la mesa) no es digno de tu cuerpos moreno.

Nuestra ovulatoria enloquece con sus feromonas,

dura realidad, pero ocurre. Siempre me río de mí en plena ovulatoria cuando Sergio Ramos pasa de ‘ese tipo que me cae como el ojete’ a convertirse en ElQueMeFo. Mientras que en mi fase premenstrual mi deseo se orienta, después de trabajar mis trajes y prejuicios sociculturales, a las mujeres; mi ovulatoria es una devora machotes. Esto es perfecto, no hay complejos ni culpas, pero sé que ella no puede decidir con quién establezco una relación.

Ella tiene ojo para el sexo salvaje,

y suele disfrutar locamente de la penetración, pero es muy peligrosa en tanto que su deseo desenfrenado y sus ganas de ser penetrada por un macho-alfa (generalmente son los más fértiles) puede llevarla a quedarse embarazada y/o contraer ETS. (No todo el la vida es el sexo falocéntrico, de verdad hay cosas más geniales que el sacrosanto mete-saca.)

En ovulatoria los peques nos parecen una monada.

Somos más animales de lo que nos han enseñado y nuestro cuerpo en las diferentes fases bioquímicas se activa de una u otra manera en relación, siempre, con el entorno. Pero si te observas, puede que percibas cómo tu gusto por lxs niñxs cambia cuando estás acercándote a esta fase.
Si acabamos teniendo un tórrido encuentro con ese machote, en el que el deseo es el único que habla (junto a las 4 copa de vino y las 3 cervezas de la tarde): que si tranquila no pasa nada, que si pum que si pam, que si nos preñamos (ay que risas) ya veremos, (historietas varias que es posible ya hayas vivido), podemos encontrarnos con escenas tan surrealistas como quedarnos embarazadas de alguien en quien no confiamos y que no nos va a cuidar (los machos alfa no cuidan y por mucho que lo quieras cambiar, no cambia y no es tu deber el intentarlo). O sin llegar a ser tan tremendistas, podemos acabar estableciendo una relación tóxica, en la que nosotras nos perdamos de nosotras mismas, por alguien que nos resta.

Para ligar, ovulatoria, es bien.

Sin duda es la mejor. Está guapetona y sociable, embelesa y seduce como ninguna (es la que más se identifica con el traje de mujer diseñado en nuestra cultura). Pero sabiendo sus gustos, funciona muy bien orientar su deseo y enfocarlo a personas que nos van a cuidar o bien, saber que, a quién le echemos el ojo en ovulatoria, ha de pasar por el filtro de las otras 3 mujeres que también somos. Y que si acabamos teniendo sexo hetero y con penetración, no podemos dejar de cuidarnos. Si pensamos en la maternidad, mejor repensamos (y sentimos) este deseo desde las otras 3, ya que para todo aquello que conlleva un compromiso importante, dar varias vueltas a tu ciclo menstrual (pasar por tus 4 mujeres durante varios ciclos) es garantía de buena elección. Y ¿qué garantía es está? pues la que te da saber que lo que eliges es aquello que nace de tu santísimo …. (venga sabes ya lo que voy a decir ahora 😉 ¡Eso es! santísimo coño.

Pero bueno, vamos a dejar de hablar de La Ovulatoria y ve a conocer a la tuya ¿Cómo es? ¿Qué le vuelve loca? ¿Cuáles son sus debilidades? ¿No le gustará también Sergio Ramos?

NOTA: No conozco a Sergio Ramos, que igual es buen chico y todo pero… you know what I mean 😉

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