Lo que debes saber de tu ciclo menstrual y nadie te cuenta

Píldoras básicas para aclarar dudas y mitos sobre nuestra salud y ciclo menstrual.

Si ovulas, no eres irregular.

La irregularidad se aplica a cuando no ovulamos, ya que los ciclos anaovulatorios generan ciclos cortos (menos de 20 días) o ciclos laaaaargos (de 37 en adelante).
El cuento de los 28 días es un mito escondido en las antiguas enciclopedias. De hecho, no solemos ovular el mismo día del ciclo, con lo que es posible que un mes seamos de 27 días y otro de 30. Si ovulas, eres regular, así que ya puedes ir despegándote esa etiqueta.

Por cierto, ¿tú sabes cuándo ovulas? Aquí tienes unas claves básicas para empezar a investigar en tus carnes morenas.

Si tomas la píldora, no menstrúas.

Salvo el DIU Mirena, el resto de anticonceptivos hormonales inhiben la ovulación y, si no ovulamos, NO menstruamos. Tenemos un sangrado por deprivación pero NO es sangre menstrual (aka menstruación)

Este sangrado fake tiene origen en John Rock, uno de los científicos que desarrolló la píldora y en sus creencias católicas. Pues para que la Iglesia aceptara que las mujeres casadas tomasen la píldora, tenía que parecer un proceso natural.

Lees toda la historia del origen del sangrado de deprivación de la píldora 👉 El inventor de la píldora decidió que las mujeres ‘necesitaban’ tener la regla, pero no es verdad

En este video reportaje de Código Nuevo amplían información en torno a las implicaciones de la píldora (hago una pequeña colaboración con mi voz de pececilla dulzoide).

Si quieres investigar a fondo sobre la píldora y cómo nos han enganchado a ella, el libro Sweetening the pill de Holly Grigg-Spall es muuuuy recomendable. Delicioso análisis desde enfoque feminista biopsicocultural, eso sí, solo está en inglés.

En otras culturas, el SPM no existe.

“Tanto el SPM como la DPP han sido teorizados como “síndromes culturales” (es decir, experimentados en unas sociedades pero no otras), poco conocidos en países no occidentales (como China, India o Hong Kong), donde se acepta el cambio y la menstruación como eventos naturales y positivos. Lo cual no quiere decir que sean imaginarios, sino que en dichos países las mujeres pueden experimentar cambios antes de la menstruación o después del parto, pero sus emociones no son interpretadas como patológicas o necesitadas de intervención profesional (Chrisler y Johnston, 2002) […] Es decir, la cultura conforma qué variaciones en el estado de ánimo y sensaciones físicas son identificadas y cuáles preocupan a las mujeres.”

Lees perlas como estas y más en Las “mentiras” científicas sobre las mujeres de S. García Dauder y Eulalia Pérez Sedeño (Este libro es BRUUUUUUUUTAL)

La progesterona nos protege del cáncer de mama y de endometrio.

“En los estudios de MR Soules (1987, 1989, 1991, 1994), en Estados Unidos, se pone de manifiesto que la insuficiencia de progesterona o déficit de fase luteínica es constante en las etapas críticas de la vida, como pueden ser situaciones de estrés, de divorcio, inicio de un nuevo trabajo, períodos de paro, existencia de angustias económicas o crisis importantes de la familia. La mencionada insuficiencia de progesterona condicionará también el aumento en la cantidad de sangre menstrual, la aparición de miomas, de mastopatía fibroquística y, a la larga, constituye un factor de riesgo de contraer cáncer de mama y de endometrio. Algunas mujeres pueden empezar a perder masa ósea desde los 20 años.

El estrés crónico condiciona una deficiencia de progesterona crónica en el cuerpo de la mujer, como demuestra la doctora J. Prior, endocrinóloga de Vancouver, que ha realizado investigaciones sobre las consecuencias del déficit de ovulación en la masa ósea. Estudiando atletas y bailarinas de ballet clásico, sometidas a ejercicio físico constante y extenuante, constató que la pérdida de la ciclicidad ovulatoria durante más de 9 meses, en mujeres jóvenes de 18 a 25 años, condiciona una pérdida del 20% de masa ósea. La osteopenia, por lo tanto, no será un riesgo de la vida adulta de la mujer, sino que ya se presenta desde la etapa de la juventud y condiciona a largo plazo y según las condiciones de trabajo, ergonomía y posturas laborales, alteraciones crónicas del sistema músculo-esquelético.” Dra. Carme Valls-Llobet

Y, ¿cómo conseguimos progesterona?
La única manera es ovulando, ya que nuestro cuerpo lúteo (folículo cicatrizado del ovario que acaba de liberar el óvulo maduro) es el único que lo genera. Y no, la progestina de la píldora no es progesterona. Si no lo crees, lee a Lara Briden que te lo explica clarinete (en inglés).

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