¡¿Por qué la tiras?!

Porque es lo normal,

La tiras porque es asquerosa. La tiras porque es basura. La tiras porque así te enseñaron. La tiras y punto. Te deshaces de ella porque no sirve para nada. De hecho ni loca te pondrías a mirarla detenidamente. Es sucia. Es desagradable. Todo el mundo lo hace.

Tu termómetro a la basura.

Yep, es lo que estás tirando cada vez que te sacas el tampón o enrollas la compresa usada. Estás tirando tu mejor termómetro, el medidor de salud más avanzado y personalizado que puedas encontrar en el mercado. Ni monitores de mil botones ni máquinas para viajar en el tiempo son tan, tan precisas en la detección de desequilibrios hormonales y prevención de enfermedades como tu sangre menstrual (o iBlood, si dejáseamos que Apple lo anunciara).

Olor, color, textura y cantidad.

No hablo de un vino, pero sí del mejor caldo que nuestro cuerpo puede fabricar para mantenernos sanas como manzanas (me río yo de la Guía Parker) ¿Sabías que el color de tu menstruación te informa de la cantidad de estrógenos que tienes y si éstos están en equilibro en relación a la progesterona? ¿Y que la cantidad habitual de una fase menstrual -los días de sangrado- ronda entre los 25- 50mL? ¿Sabías que las veganas -como servidora- tienen una menstruación de un color y textura bien diferente de las menstruantes que consumen carne roja y lácteos? ¿Y que la sangre que encuentras en tus bragas no es la misma que la que corre por tus venas? Como dato, aquí va la composición básica de tremendo elixir:

  • Moco cervical
  • Algo de sangre
  • Secreciones vaginales
  • Un tercio del tejido endometrial, ya que los otros dos tercios son reabsorbidos por nuestro cuerpo. Tejido que le da esa textura de algodón húmedo, que confundimos, generalmente, con los coágulos.

No sé a qué huelen las nubes,

ni me interesa, pero sé que el olor es muy importante en la detección de posibles infecciones por hongos o bacterias. Sé también que, dependiendo de mis horas de sueño y descanso, mi menstruación varía, alertándome, en caso de que me haya dado demasiada caña de que he de cambiar mis hábitos.

Hazte con una copa menstrual.

No me pagan por decirte esto. Ni siquiera te voy a recomendar una en concreto, pero si quieres saber más de ti, de tu física y química, cómprate una copa, recoge tu sangre y obsérvala. El ejercicio de salvarla del cubo de basura ya es todo un avance, y el de olerla y tocarla una revolución. Si quieres probarla, lo dejo a tu criterio. Te confieso que no soy muy fan de ello como tampoco lo soy de tragarme el semen de mis parejas (hecho que parece no alterar a nadie y se ve como sexy y deseable) pero si es tu deseo hazlo. La cosa es que, bien por cuestiones de activismo, bien por cuestiones de salud o bien por ambas opciones, tirar tu sangre menstrual es tirar tu libro de instrucciones. Durante siglos, nos han obligado a renunciar a tremenda información por ser valorada como sangre sucia, sangre maldita. Mientras que nuestras heces han sido más populares en estudios, documentos divulgativos  y salas de hospital (ellos también cagan, con lo que ese dato sí se considera relevante), nuestra menstruación no ha corrido la misma suerte. Porque ¿cuántos profesionales de la ginecología conocen estos datos sobre la sangre menstrual? ¿A cuántas nos han enseñado a detectar una posible enfermedad por color, olor y textura de la sangre, como sí ocurre en el caso de nuestras deposiciones?

Copa, libreta y Comunidad.

Cómprate junto a la copa una libreta, registra tus datos y haz anotaciones. Entre nosotras hemos de estudiar lo que nadie más estudia. Porque pese a que haya cada vez más estudios (¡yija!) hemos de movernos rápido porque nos va la salud en ello. Nosotras en la Comunidad ya estamos con las manos en la copa-libreta, trabajando el material didáctico de este mes en el que te cuento lo que nunca nos han contado sobre nuestra menstruación y cómo cuidarnos para vivir más allá del dolor. En la Comunidad compartimos nuestra experiencia, aprendemos a nombrarla y creamos conocimiento desde nosotras y para todas con el fin de no depender de aquellos a los que no les importa nuestra salud, sino nuestra ignorancia y nuestro bolsillo.

Habitarnos está en nosotras. Cuidarnos, también. Pero no estamos solas, somos comunidad. Somos el corazón de esta #RevolucionMenstrual.

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