Preovulatoria y ansiedad: Mátame camión

Mutar no es fácil.

No en esta sociedad. No en este cuerpo. No en este tiempo.
Esto no necesitas que te lo diga, tú ya lo sabes. Además, mutar de acuerdo a los nuevos dogmas de la que hace años me atreví a nombrar como Cultura Menstrual, es cada día tan complejo como absurdo.
«Aprovecha tu Preovulatoria para pasar a la acción»

¿Y qué sucede cuándo esa acción me explota en la boca del estómago? ¿Cómo me gestiono cuando estoy que ‘no puedo más’ y siento que la ansiedad me va a (volver a) ganar por goleada (otra vez más)? Una happy Pre-O y unas chispi-grüispi Ovulatoria son un gominoloso sueño prefabricado cuando una está hasta la orejas de trabajo, responsabilidades, cuidados y cargas mentales.

Achtung, baby

Este mayo cumplo 10 años dedicándome a «El Hecho Menstrual». Soy madre intelectual de muchos palabros y conceptos que, cada vez más, inundan las redes.
(Aviso a navegantes: citar nunca está demás, compis (guiño-guiño))
Siempre fui cauta hasta el aburrimiento, porque desde el comienzo sabía que no podemos salirnos de una jaula verde quirófano para meternos en otra, por muy violeta que se nos antoje. Simplificar y masticar conceptos sin digerirlos pone sobre la mesa ideas precocinadas que intoxican. Confío en haber sido siempre lo suficientemente responsable y clara con lo que supone trazar líneas en un mapa, que a priori, siempre fue simbólico y didáctico, jamás real ni prescriptivo. Pues a día de hoy, me da miedito el merdel conceptual que ha acabado siendo el micromundillo menstrualoide.

Con el fin de sacudir conceptos y darles cuerpo, aquí va mi respuesta a una de las preguntas que este lunes me lanzabais en mi IG:

¿Es normal, en Preovulatoria, sentir que no puedo más? ¿Es normal sentir ansiedad y bloquearme?

Totalmente. Primero de todo, porque estés en la fase en la que estés, si vistes el traje social de mujer tienes la tremenda y viscosa carga que este traje contiene. Así que sí claro, sentir que no puedes más es bastante común en el orden (patriarcal) mundial.
Si a esta carga social, añadimos que has decidido organizarte según tu ciclo menstrual es más que posible que hayas pospuesto tareas de días anteriores (premen y menstrual) y que ahora se junten todas porque Ya Es El Momento del Ciclo en el que Puedes Con Todo (ejem, nuevos dogmas fruto de mezclar hiperproductividad con trackeo del ciclo)
El resultado ya lo conoces: Cero ganas de nada. Bajona monumental por no rendir como el «Oráculo Menstrual» señala y aumento de los niveles de adrenalina (entre otras angustias).

CA-GA-DA

Durante años dije: aprender cómo mutas (tú, no la vecina) es el trabajo de una vida. Es cíclico y no atiende al control.
Cuanto más tratamos de conocernos con el objetivo de controlarnos, más la cagamos. Esto es: más daño nos hacemos. Por cultura de género hemos aprendido a observarnos para buscarnos en el fallo. Nos miramos para compararnos. Y en la comparación, siempre se pierde. Nos humillamos, nos menospreciamos, nos envenenamos a través de esa afilada mirada escrutadora con la que nos enseñaron a disparar(nos).

Mi ansiedad se desborda en la Pre-O.

Tal cual. Ahora que vuelvo a vivir episodios de ansiedad a todo volumen sufro horrores en la Preovulatoria.

Uno de los principales motivos es el que arriba te comento: pasar del suéltalo- suéltalo de mi Frozen Menstrual al es La Hora del Conejo de Alicia de mi Pre-O. La carga mental de mi reciente maternidad estalla en miles de diminutos cristales cuando llega ese chute de estradiol y la Teniente O’Neil de mi cabeza me ordena: Recluta Irusta, ordene toda esta mierda de una vez. Entonces mi cuadriculado Conejo aúlla y tira el reloj, mientras la aprendiz de madre llora furiosa y mil lenguas infernales llenan de odio mi boca, mis manos, mis sueños.

I miss you ALLO

Aquí va el segundo motivo del sufrimiento pre-ovulatorio:

No tengo progesterona correteando por mi cuerpo. Hasta que no ovule no va a venir la tierna hada que me ponga a dormir (ejem.. dormir con un monito de 9 meses es un decir). «Y es que la progesterona calma nuestro sistema nervioso convirtiéndose en un neuroesteroide llamado ALLO (alopregnanolona) que actúa como el neurotransmisor sedante GABAA, el cual promueve la relajación y nos induce al sueño» (copiado palabra por palabra del manifiesto Yo Menstrúo).

Mutar y ser madre es un (peligroso) arte

Tercer motivo:
La carga mental es real. La carga de los cuidados es real. Mutar es real.
Menstruar y maternar* en esta sociedad es una mierda MUY grande. Y cuando el estradiol de esa madre preovulatoria le pide acción más allá del cambio de pañales y más prosa que la del último libro de BLW, estalla en mil pedazos porque, literalmente, no puede hacer lo que le pide el cuerpo. Y no hay teoría feminista que la comprenda, ni cartas de las ChachiDiosas que le auguren, ni tazas buenistas de desayuno que la aligeren. Porque esa madre/ser humano en preovulatoria es una contradicción con patas. Lo que desea y lo que acaba haciendo no puede habitar más la ambivalencia. Y ya sabemos cómo hemos aprendido a tratarnos cuando nos sabemos ambivalentes… (mal, muy M.A.L.).

*Los trabajos de cuidados que incluyen la crianza, pero no solo esta, nos achicharran de los pies a la cabeza. No porque estos sean lo peor, sino que en esta sociedad ni se valoran ni se dignifican.

Dame más gasolina

La ansiedad, la que es patológica, es un trastorno. La llaman la epidemia silenciosa del siglo XXI pero las que la padecemos sabemos que de silenciosa no tiene nada. Es la epidemia silenciada, porque las voces atronadoras que nos retuercen de pellejo para dentro son calladas por prescripciones de todos los colores.

La ansiedad que las mujeres y menstruantes vivimos no puede ser asumida como normal a nuestra condición. El ciclo menstrual y sus fases no ha de cursar con picos de ansiedad. La maternidad no ha de vivirse con ‘su ansiedad’. Nada de nada puede ser sano si genera ansiedad o si esta lo atraviesa.

Por ello, si en Preovulatoria (o cualquier fase) sientes que el corazón te sale por la boca, los pulmones se hacen piedra y el mundo, bajo tus pies, comienza a girar, pide ayuda. A una amiga, a tu pareja, a tu madre, en redes (por supuesto, a una psicóloga si puedes) pero no te dejes la piel queriendo hacerlo todo tú sola. Porque no es que tu Preovulatoria esté fallando (no puede fallar, la que es, está bien como es), no es que no te sepas organizar de acuerdo a tu ciclo, es que por lo que sea no puedes más. Y no es necesario que conozcamos siempre todas las causas del porqué no podemos más. A veces no se puede y ya. Basta de autojustificarnos para empezar a cuidarnos y a tratarnos con ternura.

Da igual en qué fase estés. Cuídate como necesites y sino puedes cuidarte porque estás dedicada íntegramente al cuidado de otro ser, sé valiente y pide ayuda. Sé que cuesta la vida pedir ayuda, yo soy de las que antes se abre la cabeza que hablar, pero no podemos seguir dejándonos la vida y la alegría por el camino.

En la Comunidad Soy1Soy4 no solo aprendemos de todas las fases y sus cambios hormonales, sino que nos apoyamos entre todas para que menstruar en este mundo mierder ni duela ni avergüence.

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Conocerte es vivirte. Vivirte es amarte. Amarte es ser libre.

 

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